Un horror sin límite. Por Plinio Apuleyo Mendoza

4 de agosto de 2017.

Ya no cabe la menor duda: el pasado 30 de julio se reafirmó en Venezuela, con el beneplácito de Putin, de Raúl Castro y de Evo Morales, una feroz dictadura. Su falaz instrumento, de sobra conocido en la historia continental, fue la elección de una asamblea constituyente contra la voluntad de una gran mayoría de los venezolanos. El bravo pueblo hizo honor a su nombre movilizándose diariamente en la calle contra el régimen de Maduro y afrontando toda suerte de riesgos. Dieciséis víctimas se sumaron el domingo pasado a los 120 muertos dejados en las calles por la Guardia Nacional y por los ‘colectivos’, convertidos en francotiradores.

La supuesta elección de los miembros que van a conformar la asamblea constituyente ha sido vista en el ámbito internacional como una grotesca farsa. Nadie ha creído en los siete millones y medio de votos recogidos el domingo en las urnas, según el anuncio de Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE). Como lo calificó un editorial de este diario, se trata de un ensueño de Maduro, pues la realidad es otra: solo un diez por ciento de los electores acudieron a las urnas.

Artículo publicando en www.eltiempo.com 04/8/2017. Leer artículo completo