Nada entre escombros. Por Álvaro Vargas Llosa

9 de agosto de 2020

Perdonen esta traviesa nota personal. El azar quiso que, a esa hora, Nada Chedid Ziade estuviera tomando un café en un centro comercial. Cuando la deflagración convirtió Beirut en escombros y todo se hacía trizas a su alrededor, ella se metió debajo de una mesa, un segundo antes de que una plancha de aluminio cayera donde habían estado sus piernas. En el trayecto a su edificio, tuvo la ternura -la sangre fría- de llamarme y decirme, con voz urgente sin miedo, que estaba viva y no quería que, enterado de las noticias, yo la diera por muerta al no poder comunicarme con ella (sus escenarios beirutíes son cercanos al puerto). Cuando llegó, su edificio era una ruina, incluido su piso,

Artículo publicado en ABC  9/8/2020. Leer artículo completo